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LA PERSPECTIVA SOCIOLÓGICA
La sociología es el estudio sistemático,
riguroso y científico de la sociedad. Estudiar un objeto tan complejo supone
no sólo revisar un conjunto de contenidos, sino mirar hacia el mundo de una
forma muy particular. Un profesor de sociología solía decir a sus alumnos el
primer día de clase, que su objetivo principal era contribuir en lo que
pudiera a cambiarles la mirada. Lo que quería decir era que adoptaran la
perspectiva sociológica para conocer mejor la realidad que les rodeaba y para
conocerse mejor a sí mismos.
Significado de la perspectiva
sociológica.
Para Peter Berger
(1986), la perspectiva sociológica consiste en saber ver lo general en lo
particular, o lo que es lo mismo, identificar pautas generales en la
experiencia social de las personas. Aunque cada individuo es único, sus
experiencias vitales pueden variar según la categoría a la que pertenezca. En
nuestra sociedad no es lo mismo ser hombre que mujer, adolescente que
anciano, o payo que gitano. Empezaremos a pensar cómo sociólogos cuando reconozcamos
que las categorías en las que se ordena a los individuos influyen en sus
experiencias vitales. Las sociedades generan expectativas sobre los
individuos según la categoría a la que pertenezcan.
En nuestra sociedad, por ejemplo, se espera
que los niños sean dependientes y que los ancianos se vean apartados de la
producción. Para saber si es la sociedad o las leyes de la naturaleza las que
operan, tendremos que estudiar las sociedades a través del tiempo o
comparándolas entre sí.
Emplear la perspectiva
sociológica implica dar un paso atrás y ver las cosas desde un ángulo
diferente. El propio Berger señalaba en su libro Invitación a la sociología
que el primer enunciado de la disciplina es que las cosas no son lo que
parecen. Esto supone, por ejemplo, cuestionar la idea de que las personas
hacen lo que deciden hacer y admitir por el contrario que lo que en realidad
hacen y piensan viene determinado por la sociedad en la que viven. ¿Puede un
individuo hacer lo que quiera? ¿Querer es poder, en sociedad? Está claro que
estudiar una carrera universitaria no depende sólo de las ganas que uno tenga
sino de las condiciones en las que uno viva y de las expectativas que se
proyecten sobre esa persona. La sociología nos muestra las pautas y procesos
sociales que terminan afectando nuestras acciones y nuestras decisiones.
A menudo la
perspectiva sociológica contradice ideas o percepciones que nos parecen de
sentido común. Por eso tenemos que diferenciar dos formas de conocimiento que
a veces se contradicen: el saber o sentido común y el saber científico. El
saber común es inmediato, debido a la experiencia vital de cada uno, y no
está sistematizado. El saber científico está sujeto a un método de indagación
que busca la representatividad de los fenómenos a estudiar, sistematiza la
forma de hacerlo y está sujeto al criterio de una comunidad científica. Tanto
uno como el otro son útiles para la vida, pero responden a las preguntas de
manera diferente: no es lo mismo opinar desde el saber común sobre el significado
que puede tener para un individuo el hecho de enamorarse que estudiar
científicamente cómo surge y se expresa el enamoramiento en distintas
culturas o clases sociales. El saber común es muy útil porque nos ayuda a no
tener que estar inventando a cada momento nuestra manera de comportarnos. Por
otra parte, no necesitamos conocerlo todo científicamente porque resultaría
agotador.
Esta forma de
analizar la realidad que nos rodea no dando nada por supuesto la denominó el
sociólogo norteamericano Charles Wright Mills (1970) “imaginación
sociológica”. La imaginación sociológica supone ser capaz de pensar
distanciándonos de las rutinas familiares de nuestras vidas cotidianas para
poder verlas como si fueran algo nuevo.
A este respecto
Giddens (2001) propone un ejemplo significativo: ¿Qué podríamos decir desde
el punto sociológico del simple hecho de tomarnos una taza de café?
Veamos:
1-
El café no es
sólo una bebida, tiene un valor simbólico cómo parte de la actividad
cotidiana y de relación con los demás.
2-
Es una droga
que contiene cafeína y estimula el cerebro, cómo tal se asocia al rendimiento
en el trabajo. Crea hábito, pero es una droga admitida socialmente.
3-
El que bebe una
taza de café forma parte de una complicada red de relaciones sociales y
económicas que se extienden por todo el mundo. Producción, exportación,
fuente de divisas, sistemas de transporte y comercialización bajo marca etc.
4-
Beber una taza de café supone que antes se
ha tenido que dar un proceso de desarrollo social y económico que lo permite.
Casi todo el café que se bebe en occidente proviene de zonas que fueron
colonizadas por las grandes potencias históricas.
5-
El café es un producto situado en el centro
de los debates que en la actualidad se ocupan de la globalización económica,
el comercio internacional justo, los derechos humanos y la destrucción del
medioambiente. Debates que pueden influir en las formas de consumo del café
por parte de los bebedores. La imaginación sociológica nos permite darnos
cuenta de que acontecimientos que parecen preocupar sólo al individuo en
realidad tienen que ver con asuntos más generales. El divorcio puede resultar
un proceso muy difícil para el que lo está pasando y constituirse en lo que
Mills llama un problema personal. Pero también puede ser un asunto público en
una sociedad cómo la británica en que un tercio de los matrimonios se separan
durante sus diez primeros años de convivencia. Ambos problemas, privado y
público están relacionados. Todos estamos influidos por el contexto social,
pero nuestro comportamiento no está del todo condicionado por él. Tenemos
nuestra propia individualidad y la creamos. La labor de la sociología es
investigar la conexión que existe entre lo que la sociedad hace de nosotros y
lo que hacemos de nosotros mismos. Nuestras actividades estructuran (dan
forma) al mundo social que nos rodea y, al mismo tiempo, son estructuradas
por él. Esta dialéctica individuo/sociedad fue la que intentó analizar
Durkheim en su estudio sobre el suicidio, tratando de demostrar que incluso una
decisión tan íntima y personal cómo quitarse la vida está condicionada por el
entorno social, concretando en este caso la relación entre el grado de
integración social y la pauta de suicidios en un momento dado. Macionis y
Plummer (1999), describen el entorno de la siguiente manera:
Cada uno de los elementos contiene al
siguiente, la sociedad genera una cultura repleta de instituciones que
resuelven necesidades básicas, se forman grupos de diversa índole en los que
los individuos interactúan coherentemente porque se han socializado y
comparten significados aunque desde posiciones sociales distintas fruto de su
edad, género, etnia o clase social en sentido económico.
La importancia de la perspectiva
sociológica en la vida cotidiana.
Hay situaciones en nuestra vida en las que,
aunque no seamos sociólogos, intuimos perfectamente la influencia del
contexto en las personas. Esto es particularmente cierto en dos situaciones.
En primer lugar, cuando vivimos en los márgenes de la sociedad y no estamos
perfectamente integrados la perspectiva sociológica surge como algo natural.
El emigrante, el homosexual, el sin techo, normalmente reflexiona más sobre
su condición, y las dificultades que se derivan de prejuicios, costumbres o
valores que afectan a su integración social. En segundo lugar, en los
momentos de crisis social. Imaginemos una región cuya estructura económica
depende de un sector industrial en declive que necesita reconvertirse. El
aumento del desempleo que va a obligar a muchos a cambiar su modo de vida
provocará sin duda una mayor reflexión individual y colectiva sobre la
situación, sus causas y soluciones, tanto el ámbito público como privado.
Pero salvando estas dos situaciones excepcionales, pensamos que desarrollar
la perspectiva sociológica puede ser muy beneficioso para cualquiera.
Macionis y Plummer (1999) nos ofrecen cuatro razones:
1-
Aumenta el
talante crítico que pone en cuestión los valores, las normas, las
definiciones y las formas de hacer que damos por supuestas.
2-
Nos permite
conocer mejor las oportunidades y obstáculos que nos podemos encontrar en la
vida.
3-
Hace que seamos
miembros más activos de la sociedad, porque si desconocemos cómo funciona la
sociedad tenderemos más a la mera aceptación de sus condiciones que a la
lucha por su transformación.
4-
Ayuda a
reconocer la existencia de diferencias entre sociedades, a reconocer el
sufrimiento humano y a afrontar el reto de vivir en un mundo tan complejo y
plural. No obstante estos mismos autores indican a continuación los problemas
y dificultades que tiene esta perspectiva:
1-
La sociología
estudia un objeto, el mundo, que está en constante transformación, lo que
complica mucho el conocimiento y la actualización de datos.
2-
Los sociólogos
están inmersos en la sociedad que estudian, forman parte del objeto de
estudio y por tanto adolecen de la distancia que aconseja la objetividad.
Problema éste que nunca tendrá un físico por ejemplo.
3-
El conocimiento
sociológico acaba formando parte de la sociedad, el sociólogo propone ideas
que pueden contribuir a cambiar el objeto de estudio. Esto nunca le ocurrirá
a un astrónomo.
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